España consigue billete para los Juegos Olímpicos de París de la mano de Lorenzo Brown

Lorenzo Brown conduce a una sensacional España con un buen baloncesto a París

Los triples del base cambian el partido y aupan a una selección que no permitió que el talento de Bahamas pudiese imponerse

Siempre están. Es una constante en el tiempo y la forma. España, la España que ya habla en pasado cuando recuerda a su generación de oro, está en los Juegos Olímpicos de París 2024. Derrotó a la talentosa, anárquica y egoísta Bahamas (86-78) en un partido de enorme baloncesto, sentido colectivo y juego. Abrochado por el magnífico Lorenzo Brown (18 puntos, 4 rebotes y 4 asistencias), que ejecutó cuando el partido se lo pedía. Metió lo que necesitaba España y París ya es una realidad.

España respetó su estilo. El equipo. Lorenzo dirigió y brilló. Pero fue vital Rudy, con su garra y su sentido del juego para ir a sus sextos Juegos Olímpicos. También Santi Aldama (12 puntos), con un triple y varios rebotes fundamentales cuando Bahamas se pegaba en el último cuarto. Y un Usman Garuba (10), que se hizo gigante en defensa.

Era una final, con todas las letras. Salió tal cual es ese tipo de partido. Igualada, nerviosa y con poco acierto (1/6 los dos equipos en el T3 en el 10′) en ataque. Bahamas tiró del talento individual y la rápida generación de tiro de Buddy Hield, y España se agarró a la inspiración de Willy y Aldama de inicio para sumar. También aportó la fuerza de Garuba y neutralizó junto al ‘7’ el primer momento en el partido del gigante DeAndre Ayton bajo tableros (17-17, 10′).

Lorenzo Brown lanza a España

De ese inicio tímido se pasó a un formidable intercambio de golpes. El de Eric Gordon, con un 2+1 y triple de auténtico crack. Y el de una España, respondiendo con Rudy Fernández. El capitán metió desde fuera, robó un balón y Usman Garuba repitió daño bajo tableros para mantener el equilibrio de una España seria (24-23, 14′).

El de los Warriors fue un tornado en los dos lados y España subió su apuesta atrás. Incomodando cada tiro y decisión bahameña, para pisar el acelerador en ataque a través de otro momento excelso de Lorenzo Brown. Se enfundó el mono de líder y colocó tres triples. De todos los colores (39-31, 18′) para desatar a una España más que correcta.

Hasta los ocho de diferencia al descanso (42-34, 20′) tras un triple de Munnings desde la esquina cuando Llull había regalado una mandarina marca de la casa. Señal de lo peligrosa que es la nación caribeña. Lo mostró con la reanudación tras triples de Gordon y Hield. Pero España tenía al enchufado Brown, definiendo en cada momento de apuro (52-41, 24′).

Que pasaban, por lógica, a Bahamas. Ayton se convirtió en su único faro, castigando a los interiores de España por su capacidad desde los cinco metros hasta debajo del aro. Aunque la selección no mutó su forma de competir. Garuba y Rudy pelearon cada balón, aportaron y si el ataque se trababa, Brizuela ejecutaba desde fuera.

No rompía definitivamente el partido. A Bahamas le valía hacer la guerra por su cuenta a cada jugador para no desengancharse y Smith, sobre la bocina del tercer cuarto, impedía que España redondease un tercer cuarto sensacional (65-56, 30′). Partido vivo.

España cierra el pase

Bahamas es así. Apretando el marcador pese a no jugar bien en lo colectivo. Gordon y Ayton construyeron un buen parcial, y España tuvo que exigirse otro momento de resistencia y apretar los dientes. Se lo dio Aldama desde el triple, alejando al volcánico cuadro caribeño. También en el rebote, haciéndose enorme en tablero propio.

Solo faltaba la aparición del otro gran nombre de la selección, Lorenzo Brown. Metió otro triple frontal, justo cuando Scariolo maniobró para sacar a cancha al quinteto, equilibrando talento y experiencia, que mejor funciona. Aldama, capturando otro rebote para mate, hizo mejor todavía la decisión.

Ni con esas murió Bahamas. Cambió, en una decisión acertada pero que parecía increíble por el poco compañerismo mostrado en todo su encuentro, a una defensa asfixiante a toda pista. Y Buddy Hield la aprovechó en ataque tras un minuto de apagón de la selección (79-71, 37′). Un aviso para España.

Lo trató de desactivar Willy. Asumió bajo tablero y tras cada golpe de Bahamas (Munnings y Edgecombe), conseguía un respiro. Un ataque dio aire, y cuando Hield falló para colocar a tres a los caribeños todo cambió. La reacción bahameña se apagaba.

El tiro de Hield no entró, Llull y Rudy salieron disparados, y el capitán, cosas del destino, anotó los tiros libres con el «Sí, sí, sí, nos vamos a París» rugiendo en la grada. Willy colocó los definitivos. Era el broche a otra jornada de épica y baloncesto de equipo que mete a España en unos Juegos Olímpicos.

Fuente Marca.com